Genética: La herencia juega un papel fundamental. Ciertos genes que debilitan las paredes de los vasos sanguíneos pueden heredarse y aumentar el riesgo.
Estilo de vida sedentario: estar sentado o de pie durante períodos prolongados reduce la circulación sanguínea, lo que provoca retención de sangre y una mayor presión sobre las venas.
Sobrepeso: El exceso de peso ejerce presión sobre las venas de las piernas, debilita las válvulas y provoca problemas con el tiempo.
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