Hoy, con el estreno de la bioserie Sin querer queriendo, muchas personas han redescubierto la figura de Graciela. Representada como una mujer fuerte, entregada y generosa, su personaje ha despertado la empatía de una nueva generación que se pregunta por qué fue relegada del reconocimiento público.
El legado que no se ve, pero sostiene.
Aunque su nombre rara vez aparece en los créditos, sin Graciela Fernández probablemente no existirían muchos de los momentos más memorables que marcaron nuestra infancia. Fue ella quien sostuvo el hogar, apoyó los primeros pasos y estuvo ahí antes de que llegara la fama. Su historia nos recuerda que, detrás de cada genio, suele haber alguien que entrega todo sin esperar aplausos.